La Pandemia como espejo

25/04/2020 8:00 pm

Sergio R. Palacios
Director y Editor

La pandemia es un gravísimo problema global. Nadie escapó a la diseminación y contagio del Covid-19. En algunos lugares sus consecuencias son peores que otras. Pero tengo de esta crisis global mi propio enfoque. Sintetizo aquí cuatro imágenes que como espejo me revela:

1.- La pandemia es muy grave per se, pero es apenas un tráiler de la película. El verdadero drama que la humanidad toda va a sufrir y que cuando ocurran sus consecuencias  (muchas ya están) no habrá vacuna que lo remedie, es el Cambio Climático. Es la pandemia una muestra porque nos permite experimentar la fragilidad de nuestros sistemas sociales y económicos. Y lo son ya que en tan solo poco más de un mes de aislamiento todo colapsa. Esto es así en países ricos como en los pobres. Claro que en los países subdesarrollados los colapsos dejan problemas mucho más graves y de muy difícil asistencia. Esto llama a un cambio de paradigma -ya subyacente- y que muchos no entienden o no les conviene asumir: la Sostenibilidad (social, económica, ambiental).

2.- La resistencia al ingreso del siglo XXI,  la desesperada y naif visión que el mundo del siglo pasado sigue siendo posible genera un grave daño a las sociedades. Lo primero que vimos colapsar es el trabajo y la educación. La falta de adaptación de ambos a las posibilidades que las tecnológicas de la información y comunicación (TIC); a la búsqueda de una unión inteligente entre trabajo y formación continua; la poca difusión y campañas en materia de alfabetización financiera deja a millones de personas (gran porcentaje pobres) que tienen una tarjeta de débito en la mano sin conocimientos de lo que pude hacer con ella sin necesitar dinero en la mano. Gran parte de la población tienen celulares y conectividad, y no hay políticas que fomente su uso para la capacitación e información para el desenvolvimiento cotidiano que les ahorraría dinero en movilización para hacer cosas que se pueden hacer desde los propios hogares. No se termina de entender el Poder de las redes para la economía cotidiana, privilegiándose su modalidad para la socialización. Las redes, la sostenibilidad (nuevas industrias basadas en una economía circular), la formación continua (sistema educativo formal y no formal) son los modelos que deben instrumentar programas para dinamizar el trabajo en todas sus nuevas modalidades. El siglo XXI muestra dos tendencias necesarias para una nueva visión de lo que hemos llamado progreso: a) las sociedades deben vivir en modelos guiados por la sostenibilidad; b) las ventajas competitivas se logran desde la economía del conocimiento (sociedad del conocimiento) y para ellos los sistemas de formación deben plantearse no como carreras de ciclos cerrados que buscan titulación; sino que deben aprovechar las capacidades humanas para desarrollar habilidades. La educación debe abandonarse como slogan y debe convertirse en el centro de la política de sostenibilidad y desarrollo humano. La competitividad de la economía en el siglo XXI descansa en ello.

3.- La ausencia de entendimiento sobre el futuro impide ver lo que viene. Siempre se vive en crisis porque no nos ocupamos mucho antes de trabajar en las hipótesis de lo que puede pasar. Las crisis del presente en la política de nuestro país son la mejor excusa para mantener el statu quo y jamás hacer cambios. El “progresismo” es un disfraz. Es el único progresismo en la historia que plantea el progreso manteniendo los modelos del pasado.  Es un Progresismo que conduce en reversa. Nadie se revela, ni en ideas ni en acciones. En síntesis, todos los partidos políticos y operadores políticos son “conservadores”. Revolucionarios, progresistas son los que proponen cambio de modelos o sistemas. Lo demás se llama “simulacro”. Esto lleva a la gran crisis de representatividad ya que la gente sufre el agravamiento de cada uno de sus problemas al mismo tiempo que observa que sus representantes no los viven. Una y otra vez se promete bienestar, crecimiento, empleo, en un modelo donde eso ya no podrá ocurrir. La segunda fase de la falta de confianza y por ello de representatividad está en el cierre cada vez menos sutil de la participación política dentro de los Partidos. Periodo tras periodo las cúpulas aseguran dominio de los aparatos. Los Partidos dejan asi de garantizar los dos derechos que son las arterias y venas que justifican su ser: el derecho a elegir y a ser elegidos. Ambos sufren de una manipulación grosera y solo existen en la forma de “simulacro”. Aquí debe vivirse la primera gran trasformación. Sin Partidos la democracia transitara una fase formalmente corporativa. La democracia está en riesgo porque los Partidos borran su dinámica participativa que garantice nuevas ideas y nuevas personas con nuevas soluciones; y porque existe una ruptura entre la vida de mandantes y mandatarios. Mientras, los problemas son más y a los viejos se suman los nuevos. Una nueva Bastilla puede ser tomada al cruzar la frontera del hartazgo.

4.- No hay medidas o políticas de corto plazo eficientes cuando estas terminan teniendo el objetivo de nunca encarar el largo plazo. Esta es una marca registrada del subdesarrollo. Las medias inmediatas, la urgencia, nunca pueden estar desmembradas de aquellas que forman parte de las políticas de largo plazo. Si queremos fomentar la construcción de inmuebles, el corto plazo y ausencia de visión de largo plazo permitirá que se hagan en el centro de un casco urbano porque allí es negocio. Una política inmediata, pero pensando en el largo plazo estimularía y permitiría que se construyan en nuevas zonas, desconcentradas, donde la vida puede ser sostenible formando redes (energía renovable, espacios verdes, transporte, residuos) gestionadas por las comunidades a crear. Que las construcciones sean con criterios de eficiencia energética, entre otras medidas que son parte del modelo de sostenibilidad. El PBI que aumente lo será con crecimiento en actividades donde se reduzcan o eliminen emisiones, fomentando industrias de reciclado con nuevos conocimientos y recursos hoy desperdiciados. Si hay hambre en el conurbano, debe haber  “agricultura de cercanía” que es una de las medias fundamentales en el modelo de sostenibilidad. En los lugares donde hay hoy más hambre existen tierras (en zonas urbanas) y no se usan para producir alimentos que las mismas personas con esos problemas podrían generar. Así, las políticas que se ocupan de la emergencia se convertirían en parte de las que soluciones a problemas estructurales. Soluciones que garanticen la sostenibilidad de ciudades y nuevas comunidades.

La pandemia es un problema, pero también es una advertencia de lo que podría pasar aun encontrando una vacuna. Por eso debemos mirarnos frente a ella también como un espejo. Lamentablemente cuando no nos vemos bien tendemos a negar su reflejo. Pero, debemos hacer un esfuerzo. Las amenazas a la democracia y nuestras formas de vida, ya no tan buenas como hace décadas, nos compelen a buscar sabiduría entre las piedras. Todas las crisis profundas y extremas nos muestran dos caras. En una de ellas está el precipicio, pero la otra se revela en oportunidades. Los Partidos Políticos y la sociedad civil toda debemos asumir que el problema somos nosotros, para poder decidir desde ahora ser también quienes pongan en marcha las soluciones.

* Imagen de portada: El falso espejo (1929). René Magritte


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